La arquitectura ojival se llama impropiamente gótica porque los artistas italianos del siglo XVI dieron a este estilo el nombre de gótico, en el significado de bárbaro por atribuir falsamente su invención a los godos, o por no comprenderlo, lo juzgaban de irregular e inculto. Hoy la denominación de gótico aplicado al arte en general no implica tal significado y se emplea a falta de otro más apropiado.
Los elementos característicos y comunes a todas las obras de estilo gótico son las bóvedas de crucería, el arco ojival y los contrafuertes, aunque sigue utilizando los pilares peculiares del románico, pero con nervios adosados que son la prolongación de los nervios secundarios de la bóveda. La base apenas sobresale del cuerpo del pilar uniéndose al fuste por medio de molduras. La misma forma y disposición que los arcos de las bóvedas tienen también los vanos de las ventanas y suelen estar divididos por tenues columnas que se reúnen por arriba mediante finos arcos apuntados.
Por debajo de las ventanas, que se abren en la parte alta de la nave central, es muy frecuente encontrar una galería practicada a lo largo de aquella, la cual recibe el nombre de triforio.
La típica fachada principal gótica se divide en tres cuerpos horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se abren las tres portadas que se corresponden con las naves del interior. Por encima de la portada se abre el magnifico rosetón calado, que da luz a la nave central. Las torres de forma cuadrada en su base apoyadas en dos contrafuertes en cada ángulo, están divididas en pisos, con ventanas partidas por delgadas columnas y terminan, por lo general, en un cuerpo octógono, en cuyos ángulos se levantan airosos pináculos, cubierto por una techumbre piramidal a veces ricamente ornamentada.
En vez de construir gruesos muros que soportasen el empuje de las bóvedas como ocurre con el románico, los maestros góticos idearon un sistema eficiente para contrarrestarlos: los contrafuertes con arbotantes. Por un lado, la disposición de estos machones transversales permitía hacer fachadas más esbeltas, con enormes huecos. Por otra parte, al conectar los contrafuertes por medio de arcos arbotantes a la estructura principal se ganaba brazo de palanca y se liberaba espacio para situar naves laterales, paralelas a la nave principal.
La arquitectura gótica se desarroyó principalmente en el nordeste de Francia, así lo prueban los numerosos monumentos de la Isla de Francia, Champaña y Borgoña. El más antiguo de todos es la abadía de Saint-Denis que hacia el año 1137 el abad Suger hizo reformas en en el coro y girola introduciendo este estilo. A este siguen en antigüedad las catedrales de Sens, Noyon, Senlis y Notre-Dame de París. La catedral de Chartres es de forma más severas pero en cambio la de Reims es una de las creaciones más brillantes de la arquitectura ojival y el tipo más puro de los monumentos de este arte en su primer periodo de desarrollo. En Normandía el arte gótico llegó un poco más tarde con monumentos como el Palacio de Justicia de Bourgtheroulde en Ruán y el castillo de Fontaine-le-Heri junto a Caen.
En Inglaterra comenzó a desarrollarse el estilo ojival casi al mismo tiempo que en Francia, de donde fue introducido por el maestro Guillermo de Sens, que había sido llamado para dirigir la reconstrucción de la catedral de Canterbury. Pero allí la arquitectura gótica tomó pronto un rumbo distinto del que se seguía en Francia, adoptó una ornamentación más rica y pintoresca y una subdivisión más variada de las formas. De los comienzos, son muy interesantes la catedral de Canterbury y la iglesia de los Templarios en Londres. Otras joyas arquitectónicas son las catedrales de Salisbury, Exeter, York y Westminster. En algunos monumentos del último periodo el elemento decorativo despliega una riqueza de elementos no superada en parte alguna, particularmente en la disposición de las llamadas bóvedas estrelladas, ejemplos de ello son el claustro de la catedral de Gloucester, la Lady Chapel de Petersbur y la capilla de san Jorge en Windsor.
En Alemania tardó más que en Francia e Inglaterra en ser aceptada y en desarrollarse, pero en cambio, es el país en que ha alcanzado mayor perfección y donde ha producido sus más colosales fabricas. Los monumentos góticos más antiguos nos muestran claramente la lucha entre la nueva arquitectura y la románica, pudiendo citar como ejemplos la iglesia de San Gereon en Colonia y las catedrales de Magdeburgo y Treveris; pero la primera construcción de estilo gótico en que éste aparece completamente formado y desarrollado es la catedral de Colonia. También hay que destacar como obra maestra la catedral de Ulm que con su imponente torre de 161 metros es la más alta del mundo.
Italia permaneció largo tiempo aferrada a sus monumentos de estilo gótico; aceptó sin embargo del ojival los arcos apuntados y los tímpanos, junto con otros elementos decorativos. Uno de los monumentos góticos más antiguos de Italia es la iglesia de San Francisco, en Asís que fue construida por un alemán, el maestro Jacob; posterior es la de San Antonio de Padua aunque esta no tiene apenas elementos ojivales. El gótico cobra su máximo esplendor con la catedral de Siena, pero sobre todo con la de Milán, obra maestra de la arquitectura ojival en Italia.
La introducción del gótico en España se produjo por varios conductos y causas. Las relaciones matrimoniales de Alfonso VIII con la casa francoinglesa de los Plantagenet; de Blanca de Castilla con Luis VIII de Francia; de Fernando III con Beatriz de Suabia; la nueva invasión de monjes del Císter tan protegidos de Alfonso VII; la inmigración de militares y comerciantes desde los primeros años del siglo XIII. Hay un primer periodo de transición en el que si ya se usa el elemento principal del estilo ojival como es la bóveda de crucería, los demás siguen siendo del románico. Se conocen algunos monumentos en este periodo como la iglesia cisterciense de la Oliva (1164) y la cripta de la catedral de Santiago. En el desarrollo posterior tiene como monumentos importantes las catedrales de Burgos y Toledo, así como uno de los más bellos ejemplares del gótico en España como es la catedral de León. El estilo subsistió con los mismos caracteres en todo el siglo XIV; las catedrales de Barcelona y Valencia así lo prueban. Pero a partir de ahora se inicia una transformación, que tiende a la nacionalización del estilo, caracterizada principalmente por dos cosas: la simplificación de los elementos y la influencia mahometana, que marcó el sello de su técnica y de su arte, hasta crear una rama especial. Hay pues en los siglos XIV y XV un estilo gótico español, algo rudo y sencillo. A su vez, en el siglo XV se forma una nueva manifestación extranjera y aristocrática, por la influencia de una ola de artistas norteños (alemanes, flamencos, borgoñeses) que traen a España la decadencia florida caracterizada por por la finura y virtuosismo de la estructura y el naturalismo y abundancia de la decoración. Comenzando tímidamente alcanzó su máximo esplendor con los Colonia, uno de los cuales, Simón, fue el mayor importador en España del llamado estilo flamante, nombre que le viene por la analogía de sus retorcidas curvas, con las llamas. La arquitectura gótica se extendió casi en su totalidad por dos regiones: Castilla y León y Cataluña. En la primera la arquitectura fue más francesa en sus orígenes, más lujoso en el ornato, en la segunda fue más regional de origen, más seco y severo.
En Castilla y León comenzó como una importación purista extranjera y con la introducción del gótico cisterciense. En Andalucía, la arquitectura gótica fue llevada por los reconquistadores a mediados del siglo XIII a Sevilla y a finales del XV a Granada. La catedral de Sevilla es el monumento culminante de esta arquitectura. En Navarra, destaca la arquitectura románico-ojival de los monasterios cistercienses; sobre todo tiene como exponente máximo la catedral de Pamplona. Cataluña vio tarde la penetración de la arquitectura gótica, pero en cambio, perduró considerablemente oponiéndose al Renacimiento. En pleno siglo XIII se levantaban monumentos de transición al gótico como la catedral de Tarragona. Fue la Orden del Císter los que inspiraron los primeros edificios de transición y la Orden de los Dominicos la que introdujo en Barcelona, a mitad del siglo XIII, el purísimo estilo gótico francés. También en Baleares, una de sus hijas históricas, llegó este estilo con la atrevida y severa catedral de Palma de Mallorca. En Aragón, la arquitectura gótica se desarrolló muy pobremente, por la escasa importancia a que la redujo la unión con Cataluña. Tiene su máximo exponente en el gótico decadente de la catedral de Zaragoza.
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